Tenemos la suerte de contar entre nosotros con uno de los grandes profesionales del Derecho, especialista en Familias, y gran amigo.

Su experiencia le avala como experto, y su actual cargo como Diputado de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla, lo sitúa a la cabeza de las últimas tendencias de la Doctrina y de la Jurisprudencia, alcanzando un rigor exquisito en la aplicación del derecho y una voluntad siempre conciliadora.

La visión del jurista sobre determinadas situaciones de la vida en la familia que deben regularse debidamente no siempre es una tarea fácil. Por ello, atender a las recomendaciones de Juan supone una ventaja y un punto de partida en la “tranquilidad” o “confianza” que todos los padres debemos desarrollar cuando iniciamos un proceso de divorcio ante los Juzgados.

Para cualquier consulta, su dirección de contacto es juan@santelmoabogados.com.

El divorcio

El divorcio no es una tragedia, o no debe serlo, si se actúa teniendo en cuenta el bienestar de los hijos. La ruptura de un matrimonio, o pareja de hecho simplemente comporta dejar de ser pareja, pero no dejar de ser padre o madre.

Hay una infinidad de dudas que surgen una vez que se toma la decisión de reglar la ruptura, y en sucesivos capítulos intentaremos ir dando respuesta a todas ellas. Hoy, por lo pronto, intentaremos situar el proceso de divorcio desde su inicio.

Partimos desde la certeza de que hoy en día el divorcio ya no es culpable, es decir no se castiga a quien actuó de manera “deshonesta” o defraudó las expectativas del otro en una relación de pareja, nadie puede negarse al divorcio una vez se ha solicitado por uno de los cónyuges.

Juan Calle

Abogado experto en Derecho de Familia

Diputado de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla y Socio Director de SanTelmo Abogados.

“Siempre es preferible, en esta materia, llegar a un acuerdo, ya que la comunicación entre los padres seguirá siendo necesaria para ejercer como tales.”

Una vez tomada la decisión, existen dos formas de llevar a efecto el divorcio: de mutuo acuerdo o de manera contenciosa, que siempre terminará en sentencia, en caso de existir hijos.

El Convenio Regulador

Toda la relación entre los padres y sus hijos se recogerá en un convenio regulador que, para tener plena validez deberá ser homologado judicialmente tras el visto bueno del ministerio fiscal, que ejerce la función de defensor de los hijos menores.

¿Qué contenido mínimo tiene que recoger el convenio regulador? El convenio debe prever los detalles para evitar conflictos en el futuro, sobre todo las cuestiones relacionadas a los hijos.

Debe contener, al menos, las medidas inherentes a la custodia y la patria potestad, el régimen de visitas, la pensión de alimentos a favor los hijos, la procedencia o no de pensión compensatoria, la atribución de la vivienda y el ajuar familiar.

En cuanto a la GUARDA Y CUSTODIA de los menores, es necesario especificar a cuál de los dos progenitores se le atribuye la custodia de los hijos menores de edad, custodia monoparental, pudiendo acordarse la custodia a favor de a ambos padres, custodia compartida, o disgregar la misma, la custodia de unos hijos se atribuye a un padre y la de otros al otro.

Es necesario determinar a quién corresponde la PATRIA POTESTAD, que se suele ser compartida, esta consiste en conjunto de derechos que la ley confiere a los padres sobre las personas y sobre los bienes de sus hijos no emancipados, constituyendo a la par un conjunto de deberes que, como inherentes a dicha patria potestad, deben asumir y cumplir los padres respecto de sus hijos. Es una función al servicio del hijo, dirigida a prestarle la asistencia de todo orden y se plasma en la toma de decisiones fundamentales para su educación y desarrollo, la elección de centro educativo, medico, y en general todas las decisiones determinantes para su desarrollo como persona.

El RÉGIMEN DE VISITAS Y COMUNICACIONES de los hijos con el progenitor no custodio es la cuestión que más conflicto crea en esta situación. En el mismo, y en casos concretos de falta de relación con los padres, es posible establecer visitas con los abuelos y otros familiares.

Visitas del progenitor no custodio: Se debe regular los días y horas en los que se llevarán a cabo las visitas, aclarando si existirá pernocta desde el inicio de las visitas (estancias) o desde que edad concreta que comenzarán a producirse.

Es importante concretar el reparto de los festivos y los puentes, y especificar el sitio de recogida y entrega de los menores.

Vacaciones: Se pueden repartir por meses, mitades, por quincenas, por semanas, incluso por días. Es fundamental reflejar desde cuándo comienzan las vacaciones y el tiempo que le corresponde a cada progenitor.

Se regularán, generalmente, las vacaciones escolares, es decir, verano, semana santa, navidad y ferias y fiestas locales, siendo conveniente recoger en el convenio con quién pasarán los menores las fechas especiales como cumpleaños, santos, día del padre, día de la madre…

Igualmente, deberá regularse la forma de comunicación de los progenitores con sus hijos, con especial atención a las nuevas tecnologías, así como el horario de dicha comunicación intentando que estas comunicaciones no interfieran en el estudio descanso o actividades extraescolares de los menores.

Es contenido obligado del convenio lo relativo a la pensión de alimentos, es necesario establecer la cuantía de la misma, que servirá para cubrir los gastos ordinarios de educación vestido, educación y alimentación de los hijos, así como la fecha y forma de pago, así como las bases para la actualización de la misma, generalmente conforme al IPC.

Del mismo modo debe recogerse de manera pormenorizada cuáles serán los considerados gastos extraordinarios y cómo se abonarán los mismos (se acordarán conforme a la capacidad económica de cada padre, y en general al 50 %). Es recomendable aclarar la forma en los padres comunicarán la necesidad de realizar un gasto extraordinario.

Debe contemplarse si existirá o no pensión compensatoria que podemos definir como la cantidad que uno de los cónyuges debe entregar al otro en concepto de compensación económica por el desequilibrio producido al disolverse el matrimonio, y será procedente o no en razón de la dedicación de alguno de ellos en exclusiva a la crianza de los niños en detrimento de su profesión y sus posibilidades de reincorporarse a la vida laboral activa. Se debe especificar si habrá pensión compensatoria, quién debe pagarla, la cuantía de la misma y si se establece por un periodo determinado o tendrá carácter indefinido.

Junto con todo lo anterior, debe contemplarse la atribución de la vivienda familiar y el ajuar de la misma. En el convenio se recogerá quién continuará viviendo en el inmueble y asumirá los gastos de la vivienda, como la luz, el agua, el IBI, hipoteca, siendo coincidente la atribución del uso con la atribución de la guarda y custodia de los hijos menores.

En resumen, el convenio regulador debe contemplar todas las variables fundamentales de la relación entre los padres, de tal forma que evite futuros enfrentamientos y permita la educación de los hijos en las mejores condiciones.

Cada situación ante una ruptura es distinta a todas las demás, por lo que necesitará recoger distintos aspectos para un buen funcionamiento, por eso es fundamental la elaboración de un convenio completo, claro y bien definido por un profesional de garantía y con experiencia para conseguir que los padres prosigan con una vida plena y los hijos mantengan relación con ambos y puedan desarrollarse y crecer sin padecer la ruptura.