La historia de una familia donde el primer hijo por ambas partes tuvo que compartir su protagonismo con el hermano.

Tu hijo ya no es la estrella principal

Hay ciertos peques que sin querer ellos se convierten en estrellas, el día que nacen es el gran acontecimiento, esto ocurre porque es el primer hijo de ambas familias.

Los peques que son tan esperados se convierten en faros que iluminan a ambas familias, llevan esperando varios meses a que se haga realidad, los abuelos deseando la llegada del esperado nieto, también los tíos, en fin, todo el mundo pendiente.

Este primer peque de ambas familias pasa a ser la estrella absoluta de todo lo que sucede en su entorno y cree que su reinado será para siempre, eso le han hecho ver los adultos.

No es algo que se piense por parte de las familias, nadie actúa de mala fe, ni mucho menos, pero sin querer, le suben a un trono por ser el primer hijo, y le colman de amor, cariño y regalos, y claro, cuando uno esta en un trono donde recibe tanto es fácil acostumbrarse a eso.

Como papá en un principio todo te parece super bien, porque ves a tu hijo rodeado de amor, cariño, afecto y regalos, algo que luego empiezas a limitar, pero todo te parece casi perfecto.

Uno no se plantea el futuro en esos momentos, solo ves el presente, que tu hijo ha nacido bien, que la mamá está bien, que las familias están felices, que en la casa se viven sensaciones nuevas muy divertidas y felices.

Pero todo esto empieza a cambiar el día que nos planteamos tener un segundo hijo, queremos aumentar la familia.


¿Cómo le contamos a nuestro hijo la llegada de un hermano o hermana?

Y llego el momento, sabemos que vamos a volver a ser papás, la noticia se cuenta a la familia, claro, todo el mundo feliz al ver que la familia aumenta y que con el primer peque todo ha ido muy bien, nadie piensa mucho en los conflictos internos del que hasta ahora era el Rey de todo.

Decidimos explicárselo en casa, en un entorno en que estábamos solos los tres y sin distracciones, hablando directamente a nuestro hijo de la llegada de un hermano o hermana.

Pensamos como íbamos a afrontar este momento y descartamos hacerlos delante de otros familiares, sobre todo porque empezamos a ser conscientes del tema de que el hijo mayor iba a perder atención, y por eso es mejor comenzar la terapia solo en la familia.

Si estas noticias la sueltas delante de otros familiares, tu hijo verá como todos se ponen muy felices, le dan besos a la mamá y hasta algunos descorchan champán, y tampoco es necesario este espectáculo para nuestro hijo, por eso decidimos hacerlo en privado, en casa, que es donde vamos a vivir todos juntos en el futuro.

Es un error, pensé, darle tanta importancia, sobre todo sin saber como iban a reaccionar terceros de la familia y que frase podían soltar, no queríamos escuchar eso tópicos de: “ahora tendrás que compartir tu cuarto”, “ahora tendrás que compartir tus juguetes”, “ahora tendrás que cuidar de tu hermana o hermano”. Son frases que dicen los familiares o amigos sin maldad pero que pueden hacer mucho daño en el interior de nuestro hijo.

Tomamos esa decisión, sin soltar frases tópicas, sin mostrar una alegría efusiva, le transmitimos que estábamos contentos por la próxima llegada de más miembros a la familia, y le dimos mensajes positivos de otro tipo: “Cuando venga la hermana o hermano tendrás alguien más con quien jugar”, “seguro que le puedes enseñar todos los juguetes que tienes”.


Los primeros meses del embarazo

Durante los primeros meses del embarazo comenzamos a acercar a nuestro hijo a su futura hermana o hermano, le hablaba a través de la barriga, se contaba historias, le acercábamos y le decíamos que le contara qué cosas divertidas le habían pasado hoy.

Otra cosa que hacíamos es poner un pequeño plato en la mesa a la hora de comer, aunque estuviera vacío, ya le íbamos mostrando que en poco tiempo estará ahi su hermano o hermana. De esta forma ya le íbamos dando hueco a nuestro futuro hijo.

Intentamos que los familiares cuando hablaban con el sobre la llegada de nueva hermana o hermano, todo se digiera en positivo.

Durante los primeros meses nuestro peque esta muy ilusionado con la llegada de su nueva hermano o hermano, se lo contaba a todo el mundo.

El Rey de la casa todavía no sabía lo que acontecía con la llegada de su hermano, él tenía 3 para casi 4 años, y todo el mundo se seguía portando igual con él, no había bajado en atenciones.


El último mes de embarazo

Pero llegaron los dos últimos mese del embarazo, y todo comenzó a cambiar, se hizo de forma evidente cuando los familiares comenzaron a traer regalos y no eran para mi hijo, si no para su futuro hermano, ya sabíamos que era un niño.

El que hasta ahora era el Rey de la casa, ya no recibía en exclusividad todos los besos, cariño y regalos, ahora resulta que algunos no se abrían y se quedaban en el cuarto de mamá, para cuando llegara su hermano.

Este pequeño detalle fue haciendo mella en pequeña mente y de golpe todo cambió, su actitud se convirtió en otra muy diferente.

Ahora ya no quiere saber nada del embarazo, evita hablar de su hermano, que le pregunten por el, y se enfada si insisten mucho, y cuando responde es como monosílabos.

Se esconde cuando vienen familiares y sacan el tema del embarazo o de la llegada de su hermano.

Mi hijo ha comprendido que ahora tiene que compartir protagonismo con su nuevo hermano y no le hace ninguna gracia.

Para mí, como papá primerizo, esto me causa cierta preocupación, por ello estamos intentando darle el protagonismo que él se merece mientras vamos creando el espacio para su nuevo hermano. Pero me esta resultando muy difícil mantener este equilibrio, sobre todo en las últimas semanas de embarazo, donde nos centramos mucho en el mismo, algo que es inevitable.

Lo que si he hecho esas últimas semanas es variar muy poco la rutina de siempre con mi hijo, excepto para temas médicos, todo lo demás ha seguido igual, incluso mejor, dado que la mamá en las últimas semanas ha estado en casa, ha podido jugar y disfrutar más tiempo con nuestro hijo.

Entendí evitar cualquier muestra de cariño o gesto hacia su hermano que pudiera aumentar la angustia de mi hijo.


¿Qué nos espera el futuro?

Me ha costado organizar un poco todo, pero la idea de ir introduciendo poco a poco el espacio de mi nuevo hijo ha sido una cierto, y no hacerlo de golpe en las últimas semanas, pero aún así la época de crisis y celos se que va a llegar muy fuerte, pero seguro que la pasamos.

Tengo que ser fuerte, pasar por esas rabietas y enfados, es la forma que nuestro hijo demostrará su male estar por no ser ahora el Rey de la casa, pero si admitimos estos enfados, no le regañamos y vamos poco a poco encauzando esta situación, espero que dure solo unos meses.

Pasada esa fase inicial de bebé que no que hace otra cosa que comer, dormir y cagar, pues vendrá una segunda fase de celos cuando haya que hacer actividades especiales para el hermano pequeño, pero eso ya lo contaré cuando ocurra.