Cómo conté el fallecimiento del papá a mi hija de 6 años

Es una situación que ningún papá y ninguna mamá quiere vivir, tener que contar a tu hija de 6 años que su padre ha fallecido.

Es una situación diferente porque ya no vivía con el padre, pero eso no quita la conexión directa y diaria que tenía con mi hija, por lo que el golpe fue un shock para mí, sobre todo por como iba a plantear la situación y hacer la comunicación a mi peque.

Una al principio no sabe qué hacer, si acudir al entierro con mi hija o no hacerle pasar por ese momento que no entiende ni comprende.

El golpe inicial es duro, escuchar, la noticia te lleva a momento donde pasan todos los momentos buenos que has pasado con él, no sabes muy bien como reaccionar, porque aunque sabemos que la gente se muere, no solemos enfrentarnos a esta situación de forma tan habitual, y sobre a personas tan cercanas.

Pero una vez asimilado el golpe, viene la parte más dura con mi hija, ¿Cómo contárselo?, ¿Cómo lo hago?.


Mirar en internet

Como estaba muy confundida la primera opción fue acudir a internet, a mirar páginas de personas o profesionales que contaban cómo afrontar la muerte de un padre.

Pero la verdad es que no me ayudaron mucho, porque como siempre pasa, cada pareja y cada casa es un mundo. Leía como lo recomendaban los sicólogos pero no me veía haciendo sus pautas.

Así que plantee una estrategia personal para hacer la comunicación

No hagas la comunicación delante de personas que tienen problemas de empatía y que no saben tratar a la niña como su edad requiere.

Lo que si saqué en claro es que debería decírselo yo sola, eso si lo confirmé leyendo ejemplos en internet, y que evitaría tener delante a otras personas, dado que no sabes como van a reaccionar y les va a costar no caer en tópicos.


La charla con mi hija

Así que lo que si tenía claro es que debía contárselo antes de que cualquier otra persona de familia o conocido le hiciera el comentario del fallecimiento de su padre.

Por eso no tardé mucho tiempo en hacerlo, pero si planifiqué bien el sitio y la hora.

Escogí un sitio que no fuera público, pero si que estuviera en un entorno conocido y que tuviera algo que estuviera comiendo en ese momento.

Así que la tome de la mano y nos fuimos dar un paseo, a una zona tranquila cerca de casa, en un parque que ya conocíamos y sabía que a esa hora no había nadie.

En el bolso llevaba algo de picar porque era media mañana y le encantaría picar algo.

Me prepare para la conversación y comencé el discurso.


Los pasos de la charla

Lo primero fue comentarle que tenía que contarle algo que ha pasado, evité decir la palabra importante o calificar la conversación, porque el grado de importancia se lo tiene que dar mi hija no yo, por eso evité hacer ese tipo de comentarios.

Tenía preparado no dar muchas vueltas, eso no tiene sentido, así que le dije que su padre había fallecido de una enfermedad, que ya no estaba con nosotros, pero si suavice la cosa diciendo que estaba en el cielo, algo que en un principio decidí no decir, contarle esa mentira, pero en ese momento me faltaron las fuerzas y tuve que decirle eso.

Que su papá estaba ahora en el cielo, con otras personas de la familia, y que desde allí le iba a saludar todos los días.

Esperé unos segundos pero mi hija no soltó una lágrima, me preguntó si yo estaba triste, cosa que le dije que sí, pero ella siguió comiendo su bolsa de patatas fritas y me dijo a los segundos que jugáramos en el parque.

Saqué fuerzas para jugar con ella, al menos su sonrisa me daba ánimos.

Problemas con sus amigas

Lo que si no me esperaba era la naturaleza con que trataban el tema los otros niños y niñas.

Cuando mi hija le contó que su padre había muerto, pues todos empezaron a contar historias de abuelas, abuelos, vecinos, conocidos u otros familiares muertos.

Además, cuando hacían mención a sus papás le decían sin tapujos “tu no, que tu papá esta muerto”.

Para es mi es duro escuchar esto, pero la niña lo tiene como asimilado y lo trata como un tema más en su vida.